Mi tótem

 

Su búsqueda me paraliza,

mi disposición a conseguirla

me hace sufrir tanto.

Pero continúo, ¿qué más puedo hacer?

Es la máquina que me pone a funcionar.

 

Siempre una sensación nueva, o un poco más intensa.

O todo muy colorido o todo monocolor.

El suspiro más profundo o la taquicardia más asfixiante.

El desconsolado llanto, la descontrolada risa.

Un encierro voluntario más largo que el asedio a los troyanos.

Soy amiga de extremos, porque solo en los límites he podido rozarlo.

Un limbo constante en la incertidumbre,

pues lo que ya se sabe es demasiado terrenal,

lo desconocido es mi verdadero paraíso.

 

Un lucha constante conmigo,

siempre sintiéndome un boceto,

un borrador en una versión

anterior a algo mucho mejor.

 

Y si son mis sueños mis cadenas,

soy una presa confesa arrepentida

de ser como soy.

totem

Yo creía que no hay comida ni bebida tan nutritivas como la ambición.

Pero mi animal interior está muriendo.

Se ha desnutrido de glorias que nunca se narran,

de historias heroicas que nunca le interesaron.

Pobre tótem, marchito y dañado porque nunca me satisfizo.

Y ahora, instantes antes de la expiración,

se que me mira con compasión.

Esta pobre chica nunca entendió

que la búsqueda de la perfección

es una enfermedad, una adicción

inyectada por alguien que,

cuando debía cuidarla, le dijo que

todavía no era suficiente para su amor.