A los veintitantos.

A los veintitantos aprendes que la vida ya no pasa tan despacio. Que no todos los sueños se cumplen. Que ya finalizaron algunos plazos.

Descubres que tus padres tenían más idea de que la que creías. Que tienes que coger ya la riendas de tu vida. Y que debes sacudirlas con fuerza y a prisa.

Sabes que es hora de creer en uno mismo, o de comportarse como si lo creyeses. Que es hora de superar los miedos, u ocultar que los tengas. Que es hora de repartir bien el tiempo, porque comienza a ser un privilegio.

Acabas de soñar y empiezas a luchar por tu sueños. Acabas de terminar de conocerte y comienzas a saber qué es lo que quieres.

Que después de un domingo de resaca viene un lunes de trabajo. Que el alcohol ya no cura la heridas. Que no hay a quien culpar de tus estupideces.

Que solo te despertará, y a veces, el reloj. Y también que, a veces, no es amor.

Descubres que no morirás ni matarás por nadie, y que nadie lo hará por ti. Y que si lo hace, tienes que huir.

Que el grado de confianza en alguien solo tiene dos opciones.

Que la mejor fidelidad es hacia uno mismo.

Que no quieres vivir una mentira.

Que no quieres vivir por nadie.

Y que, al sacudir las riendas, despiertas los miedos. Y luego, comienzas a avanzar.actor-1867561_640